Ambos son sumamente encantadores, ella es compasiva y coqueta, aunque suelta más improperios que un cosaco y es sumamente lujuriosa, pero solo con aquellos que son capaces de aguantar el picante de los pimientos que pasa por sus genitales (que ningún humano puede soportar). Su esposo es alto y delgado, vestido alegremente con guantes blancos y sombrero de copa, ni la media calavera que usa sobre su cabeza disminuye sus encantos con las mujeres, de las que no discrimina humano o espíritu por igual; sin embargo cuidado con enamorarse de él, ya que siempre regresa a su amor, a su esposa, donde duerme cada noche (cuando ella se lo permite).
Ambos esposos controlan el inframundo, con un humor macabro, improperios y lujuria. Son propensos a las fiestas, donde él fuma un puro, mientras ambos toman ron (ella con pimienta y picante). Él es quien decide quien se muere, para ello cava la tumba del difunto, sin embargo si se rehúsa a cavar, el enfermo no muere, sin importar lo grave que pueda ser la lesión.
Una cosa que pocos saben es que ambos esposos pueden sanar las enfermedades crónicas o incurables, por muy desfavorable sea el diagnostico ellos pueden curar todas las cosas de este mundo y del siguiente con una magia antigua que destila por sus dedos huesudos, pero todo tiene un precio, por eso hay que ver que están dispuestos a pagar por ser sanados, ya que el daño lo recibe todo el Barón, que como es inmortal no morirá y Mamam Bridgitte siempre está dispuesta a sanarlo, con el tiempo. El daño nunca lo ha de recibir Mama Bridgitte, ya que el Barón no se perdonaría el que su mujer sufriese algún dolor, y le corresponde a ella la tarea de curar lo que su esposo arrebató de este mundo.
Si los invocas a travez del sexo, de la lujuria, del baile y de la fiesta puede que los encuentres de buen humor suficiente como para que te ayuden. Pero si los encontraste de mala, harán que pagues en esta vida o en la siguiente, sin importar el tiempo que haya pasado ellos te encontrarán. Que viva la fiesta, que viva el amor, que viva el sexo y que viva la muerte, la última que ríe siempre.
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